Camino de Santiago (Día 2)

Camino de Santiago (Día 2)

Día 2. 

Camino de Santiago

Desde la inconsciencia más profunda me saca a timbrazos la alarma del móvil. Los más de 100 km y el puerto de Navacerrada, junto con las 2 cervezas con nuestro nuevo amigo Alemán hacen que haya dormido como un leño. Eso sí, el despertar a las 7:30 de la mañana sigue costando mucho… De lo primero que me percato es que nuestro compañero de cena, ya se ha ido (los ciclistas no necesitamos levantarnos tan temprano como los andarines) y seguro que ya lleva más de una hora caminando. Mentalmente le deseo buen camino y con un esfuerzo ímprobo, consigo encontrar ganas para salir del saco de dormir y afrontar el gélido aire del albergue.

Fernando ya está en pie, guardando el saco y preparando el equipaje. Le imito y en pocos minutos estamos preparados para salir. No dejo de maravillarme de la facilidad que tiene el llenado de las bolsas de transporte.

Decidimos salir sin desayunar, dado que estábamos muy cerca de “Coca” y sería un buen punto de parada tras el primer tramo de pedaleo.

En la entrada de Coca, un café con bollos de la zona nos templan el cuerpo, dado que la llanura castellana a primera hora, nos ha obligado a abrigarnos con manguitos, perneras, chaleco y guantes largos. Tras el desayuno, visitamos el casco Antiguo de la ciudad y nos asombramos con el castillo, una mole de Ladrillo espectacular. Los tímidos rayos de Sol nos van calentando durante la travesía de la meseta castellana de camino a Simancas.

Mentalmente le deseo buen camino y con un esfuerzo ímprobo, consigo encontrar ganas para salir del saco de dormir y afrontar el gélido aire del albergue.

Vamos dejando atrás pequeños pueblos y otros más grandes como Olmedo, donde la oferta turística nos deja con ganas de volver con más tiempo y visitar el museo del palacio del Caballero de Olmedo.

Aquí, aprovechamos para sellar la credencial; pese a que la sellamos en cualquier lugar que paramos, en este caso, el diseño del sello es particular y siempre decora frente a otros más sencillos. El tener un acceso inmediato a las pertenencias desde la bolsa del tubo horizontal facilita el sacar la credencial en cualquier momento. Con la mañana tocando a su fin, vamos acercándonos a Simancas, que podemos situar en lontanaza gracias al antiguo castillo que alberga el Archivo General. Parada obligatoria por la foto y por la potente subida desde el río, por las callejuelas del casco viejo hasta el castillo. El camino no pasa específicamente por aquí, pero nos gustan los castillos y no dejamos pasar la oportunidad.

El tener un acceso inmediato a las pertenencias desde la bolsa del tubo horizontal facilita el sacar la credencial en cualquier momento.

A partir de aquí, abandonamos el asfalto para coger el “camino” por las pistas vallisoletanas. Campos de tierra y de cereal nos acompañan mientras enfilamos hacia el final de nuestra ruta en Medina del Rioseco. Paisaje no muy variado, pero bello gracias a las lluvias de las semanas anteriores que han pintado de verde los laterales del camino.

En Medina al no existir albergue (la hospitalera ha muerto y no hay sustitut@ de momento), nos vemos obligados a alojarnos en un Hostal, pero no tenemos queja, dado que el precio es ajustado para los peregrinos, tenemos calefacción para calentarnos y lugar cerrado para dejar las bicis. Así que tan sólo tenemos que desmontar la bolsa de sillín y la de manillar, no teniendo que cargar más peso que el necesario escaleras arriba.

Paisaje no muy variado, pero bello gracias a las lluvias de las semanas anteriores que han pintado de verde los laterales del camino

Tras la ducha de rigor, con agua quizá más cliente de lo normal, calentitos y cambiados nos vamos a pasear por la ciudad en busca de una cerveza bien merecida y un restaurante donde cenar y reponer energías para el día siguiente… ¡No sabíamos cuanto las íbamos a necesitar!.

David Nieto

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