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De la mochila al Bikepacking

Diciembre 2013 (foto1)

Fue el mes de mi iniciación al cicloturismo, Sin ninguna experiencia, con poca lectura y una bici de montaña “nueva” para usar los fines de semanas. Yo venia del ciclismo urbano en una bicicleta inglesa de frenos a barilla. Me estrené yendo un par de días a una casita de rio con unos amigos. No puedo decir bien los kilómetros que recorrimos pero lo recuerdo agotador. Y eso que ni llevaba material de acampada, ni herramientas, ni mucha ropa, básicamente el equipaje era comida para pasar esos 3 días. Sin portaequipajes ni alforjas, pensé que cargarme todo a la espalda era el método para disfrutar del pedaleo. Se convirtió en una tortura que paradojicamente recuerdo con mucho cariño y que no me frenó para seguir pedaleando más y más kilometros.

Sin portaequipajes ni alforjas, pensé que cargarme todo a la espalda era el método para disfrutar del pedaleo

Diciembre 2014. (foto 2)

Con un poquito más de rodaje pero sin mucho dinero, mis primeros 1500 kms recorridos entre Brasil, Uruguay y Argentina fueron como veis en la foto. Con una trek 850, una bicicleta de montaña de los años 90. Alforjas recicladas de bidones delante y atrás. Pintadas con espray por mi, y un tapercito de plástico en el manillar para el móvil y la cartera.

Todo muy práctico, ligero e impermeable. En esta ocasión viajaba acompañada y aunque compartíamos algunas cosas, la cocina, comida, tienda de campaña y algunas cosas más, llevaba muchos “por si acasos”, más bastante material de artesanía para trabajar y una mochila de montaña para las veces que tuviese ganas de subir algún pico. Un vaquero por si llegábamos a un sitio y hacíamos vida “normal” y varias cosas más.

Diciembre 2015 (foto 3)

Invertí un poco y aligeré equipaje. Cambié los bidones traseros por unas alforjas estancas un poco más pesadas pero no tan armatostes. Mantuve las delanteras por cómodas, robustas y ligeras. Podías llevar la botellita del aceite y otras cosas delicadas de pie. Ayudaban mucho a la buena organización. Instalé un bolsito impermeable en el manillar y cambié la mochila de montaña por un petate también impermeable pesadísimo, Seguía con muchos “por si acasos”, ahora llevaba todo individual y había que contar con todo el equipo y ropa de invierno.

Febrero 2019 (foto 4)

La siguiente actualización fue pintar la bici y actualizarle algunas cosas, cambio de portaequipaje delantero junto con las alforjas. Me deshago con pena de los bidones e incorporo unas alforjas también estancas como las traseras. Guardo para siempre el petate trasero y en una bolsa estanca pequeña meto la tienda que llevaré en el hueco de las alforjas. Así me voy a recorrer España seis meses y después Nepal tres. En mitad del recorrido, envío a casa las alforjas delanteras

Seguía con muchos “por si acasos”, ahora llevaba todo individual y había que contar con todo el equipo y ropa de invierno.

FOTO 5.

A veces con cuatro alforjas, otras solo con las 2 traseras es como organizo mi equipaje dependiendo de la duración del viaje, de la estación del año que voy a recorrer y que tan auto suficiente vaya a ser la aventura.

Febrero 2020 (foto 6)

Este año hago cambio total y me introduzco de lleno en el mundo bikepacking. Dejo mi querida trek 850 todoterreno, me paso a una gravel Nordest Albarda y ajusto todo mi equipaje para que entren en las 5-6 bolsas que Geosmina ofrece como formato completo de viaje. Para mi sorpresa entra todo lo que necesito y no echo nada de menos. Peso menos y gano agilidad en el recorrido. Formato autosuficiencia para diez días, cocina, olla y utensilios más comida, un cambio de muda, cazadora para el frío, impermeable, saco,

Iria Prendes @SoyCicloviajera